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miércoles, 10 de abril de 2019

Probióticos: ¿sí o no?

El acceso a y uso de probióticos está cada vez más extendido. No solo se venden como suplementos en las farmacias, si no que también lo vemos anunciado en variedad de productos como yogures, té kombucha, miso, kéfir, etc.
Imagen de Bruno Glätsch en Pixabay 

Para aquellos que no sepan de lo que estoy hablando, los probióticos son microorganismos vivos que pueden, potencialmente, aportar beneficios para la salud de aquellos que los consumen (1). Según la Organización Mundial de Gastroenterología, estrictamente hablando, solo se les debería llamar probióticos a aquellos productos que han demostrado, en estudios, producir este efecto beneficioso. 

En general, se supone que al introducir especies de bacterias beneficiosas para el organismo, nos podríamos beneficiar de, por ejemplo, menor incidencia de diarrea tras el uso de antibióticos, ya que éstos matarían tanto a las bacterias dañinas como a las "buenas" que tenemos en el intestino. Sobre el papel tiene sentido, pero en la realidad no ha habido tanto éxito aplicándolo. Por ejemplo, hay estudios (2) que no han encontrado un efecto consistente tras el consumo de yogur para prevenir la diarrea asociada al consumo de antibióticos, e incluso este estudio (3) mostró cómo algunas personas suplementadas con probióticos presentaban un retraso en la recuperación de la flora intestinal tras el uso de antibióticos, comparados con aquellos que tomaron un placebo. Curiosamente, lo que sí que demostró tener un efecto positivo fue el transplante fecal autólogo, que es básicamente la reintroducción de las heces del paciente en sí mismo. 

También se ha sugerido que los probióticos estimulan, modulan y regulan la respuesta inmunitaria del huésped (4) y que podrían jugar un papel importante en la regulación de la inflamación en enfermedades inflamatorias intestinales (5). Incluso jugaría un papel importante en la dermatitis atópica (6).

Sin embargo, existen varios "problemillas" con los probióticos. Para empezar, al ser un suplemento alimentario, no está regulado de la misma manera que los medicamentos, con lo que podría contener especies de bacterias que "no nos interesan" y que podrían ser dañinas (7). También ha habido casos en los que los efectos asociados a estos "suplementos" o probióticos no han podido demostrarse cuando se le ha pedido a la compañía en cuestión que presente los hallazgos o las pruebas que demuestran que en realidad sí que se produce un efecto beneficioso. Este es el caso del Activia de Danone o del L.Casei (8). Básicamente le vinieron a decir a Danone que hasta que no pruebe que el activia te regula el tránsito intestinal y que el Actimel te protege de resfriados (por los probióticos que contiene), pues que no puede decir que sus productos te curan nada de nada. También existe el problema de que el probiótico tiene que atravesar en estómago, con sus ácidos gástricos correspondientes, con lo que las cepas tienen que estar protegidas de tal manera que consigan llegar al intestino. Y luego, una vez allí, tienen que sobrevivir y colonizarlo. 

Y la realidad es que, ahora mismo, no hay suficientes estudios que garanticen que a nivel poblacional sea beneficioso el uso indiscriminado de probióticos. De hecho, hace tan solo unos días, se ha presentado en la reunión anual del American Association for Cancer Research, un abstract que mostraba como en pacientes con melanoma, tomar suplementos probióticos se asociaba con una posibilidad 70% menor de respuesta al tratamiento de inmunoterapia contra ciertos tipos de cáncer. 

La flora intestinal es muy personal, y cada uno tenemos diferentes microorganismos que pueden responder de manera distinta a la suplementación con probióticos. Sí que es un área que promete y que creo que va a tener mucha importancia en los próximos años, aunque los datos parecen apuntar a que los probióticos deberán ser diseñados de forma personal, y que no va a ser algo de que "un probiótico nos vale a todos para todo". También los transplantes fecales (que ya se realizan en España) están cobrando más importancia, ya que en vez de introducir un número limitado de especies, estamos introduciendo un ecosistema completo. 

También mencionar que aunque sí que se ha demostrado su eficacia en casos aislados (9),  existe mucha publicidad dudosa al respecto, como el Probiota Histaminx, cuyos estudios asociados a la eficacia no he conseguido encontrar, cepas de probióticos de farmacia como Lactibiane, que tampoco tiene estudios para demostrar la eficacia (en su estudio no consiguieron probar eficacia en aliviar los síntomas del Intestino Irritable (10): Lactibiane Référence was not superior to the placebo in relieving symptoms of IBS (42.6 % vs 42.3 % improvement).

Muchos de estos probióticos parece que podrían tener efecto. Sin embargo nos hemos liado a crear productos con probióticos sin todavía entender completamente el mecanismo de actuación ni tampoco la complejidad del microbioma intestinal.

Lo cierto es que se necesitan muchos más estudios para conocer qué bacterias, qué cepas dentro de esas bacterias, en qué cantidades, durante cuando tiempo y para qué condiciones/enfermedades los deberíamos tomar. Y, aunque el consejo general solía ser "bueno, tómatelo, daño no te va a hacer y a lo mejor te va bien", cada vez hay más evidencia disponible de que no es cierto y sí podría tener un efecto nocivo.

Parece que además de probióticos y prebióticos hay un tercero que se ha unido a la fiesta, los postbioticos, pero ya hablaremos de ellos más adelante. 


Referencias
1. http://www.worldgastroenterology.org/guidelines/global-guidelines/probiotics-and-prebiotics
2. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0899900714005139?via%3Dihub
3. https://www.cell.com/cell/fulltext/S0092-8674(18)31108-5
4. https://genomemedicine.biomedcentral.com/articles/10.1186/s13073-016-0300-5
5. http://www.jimmunol.org/content/196/10/4311.short
6. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29117309
7.https://www.consumerreports.org/vitamins-supplements/supplements-can-make-you-sick/
8. https://www.ftc.gov/news-events/press-releases/2010/12/dannon-agrees-drop-exaggerated-health-claims-activia-yogurt
9.https://www.nature.com/articles/nature23480
10. https://www.medecine-nutrition.org/articles/mnut/abs/2007/04/mnut2007434p157/mnut2007434p157.html






lunes, 8 de abril de 2019

Thin Privilege: An Update

After another lively debate on Facebook regarding this topic I spent most of the other night thinking about it and my reaction to it. 
Is this where I suddenly repent and accept my thin privilege? No, it isn't. I still don't like the term, the concept and everything it entails and here is why.
When I read the original article and the comments associated with it it made me angry because deep down I didn't think I was getting any kind of privilege for being thin. Yes as a man, and although I really didn't want to bring race into it, a white man, I fully acknowledge the society we live in has been constructed in my favour. I accept that, and if it will change anything, which I doubt it will, I acknowledge that privilege. 

The comments I received mostly seemed to indicate that I was denying that "weight bias" "body diversity" "Sizeism" and so on existed, which was not the case. What I didn't like was first the assumption that people are "naturally thin", and that my life is easy because I am thin, You have no idea about my life just as I don't about yours, any assumption based on appearance is wrong. 
This point didn't seem to be accepted and I continued to receive anecdotes about people's lives and how they struggle with discrimination, which, at the risk of sounding like a stuck record I didn't deny existed.

After being directed towards research around weight bias and wages, a couple of points jumped out at me and made me rethink why I am reacting this way. 
In an article in the Journal of Applied Psychology (1) it was demonstrated that thinner women get paid more, not surprising, but the opposite was true for men. In fact, larger men get paid more up until the point of obesity. And a quote lifted from an article on Forbes (2) based on the study said. "Skinny men, indeed, are often regarded as nervous, sneaky, afraid, sad, weak, and sick, where men of well-proportioned build are associated with traits such as having lots of friends, being happy, polite, helpful, brave, smart, and neat." 

So is this really "Fat Vs Thin"? Or is it just another example of different rules for men and women?

I started thinking through my experiences in work and the times I've had to say "yes I do eat" or "no I am not addicted to heroin", did me being a thin man (as opposed to just thin) have something to do with this? 
Or the times I felt I wasn't taken seriously in staff meetings. I had always assumed it was because I was one of the youngest in the room (sadly no longer the case) but maybe it was because I was thin? 
While I can still find clothes that fit me in most shops I have noticed that I have had to drop down a size from M to S with no major change in body weight. It appears that provisions are being made to spare men's feelings by simply shifting everything up one size which is not happening for women. So is this really "thin privilege" or just plain old sexism? 
Is it possible that as a man "thin privilege" doesn't extend to me? Or at least not as much as it does for women? 

Rethinking where I stand on this topic I still reject the term thin privilege because I think it diverts away from the real issue which is what society expects of women. It looks like as a man I can put on a few kilos and not suffer any negative consequences, up to a point, whereas women cannot. And to me that is sexism not thin privilege. 

1.  2011 Jan;96(1):95-112. doi: 10.1037/a0020860.
2. https://www.forbes.com/sites/freekvermeulen/2011/03/22/the-price-of-obesity-how-your-salary-depends-on-your-weight/#29a06bbb3d9a

viernes, 5 de abril de 2019

No, we don’t need to talk about thin privilege

 Update: I have modified slightly my opinion on the term thin privilege which can be read here

This is an opinion piece by Wayne Bradley and does not reflect anybody else's views associated with this blog.

Recently I found myself in a debate with fellow nutritionists and dietitians on the Build Up Dietitians Facebook page regarding the concept of thin privilege. Thin privilege is as follows, we “thin” people live in a world where we don’t experience the stigma and prejudices that overweight people experience. We can find clothes easily, we don’t get stared at when we eat in public and so on. 

Ok, so far so good, nobody would argue with that fact. But I have several issues with labelling it “thin privilege”, firstly the word privilege and the tone of the articles I have read regarding this topic indicate that being thin, or “skinny” which gets thrown around lightly but no-one will dare say fat, is something that has been gifted to us, we haven’t earned it and we should thank our lucky stars that we’re in this position. 
Most people, especially those in the health & nutrition industry know only too well how hard maintaining/losing weight is and to hint that normal weight people are somehow blessed or “privileged” is quite insulting, but sadly nothing new. Now of course because I said I eat well and do a lot of exercise that also means I think every large person is bone idle and just eats pizzas all day long! No, it doesn’t! It means making ANY assumption about a person’s body shape is wrong. 

I feel very proud of myself when I see those scales going down, or when I get up 8am on a Sunday to go riding even though the sun is shining and I’d much rather have a few beers with my wife and friends. To suggest I should somehow feel privileged for that completely undermines the hard work and effort I (or anyone) does to maintain their healthy lifestyle. That doesn’t make me unaware of the battles large people go through, in fact, what I do with my life has nothing to do with what my patients do with theirs, which leads me on to my second issue.  

My second issue is also to do with the term “thin privilege”. It is a nonsense term and completely unnecessary. When our patients come to visit us, they will discuss with us the problems they face, not only with their food choices but with self -esteem, health issues and so on. We will listen to them and if we do not share the same problems we will use empathy to understand them and guide our patients through their journey. 
We already have the word, it is empathy, we do not need a new Insta-trendy, buzzword. If as a healthcare professional you are unable to empathise with your patients then may I suggest a career change? Politics perhaps. 

To repeat a previous point, what I do with my life has no bearing on my patient's lives and has no place in a consultation. They are there to talk about their lives not mine. If the boot was on the other foot and my coach was "acknowledging" their superior athletic ability or shall we say "athletic privilege", I would feel extremely patronised and would probably sever ties with that coach very quickly. 

Perhaps I am being too pedantic around terminologies and the use of words. However, I worry that we are going down a particular path where we will not be able to openly discuss weight, obesity and it's related health problems. Body size and shape should not be attributed to attractiveness, I will vigorously defend that there is not one "perfect" type of body in terms of what is "hot" or "sexy". We all have our own tastes and that is what makes the human race so amazing! However, obesity is not healthy, it just isn't. Many co-morbidities exist with obesity, we all know it and not discussing them does not make them go away. 

Saying "you're fat therefore ugly" is disgusting and should be stamped out immediately. But saying "you are overweight and need to make a change to improve your life" is not the same thing and should be what we are saying, but I fear we are becoming too scared of being labelled as "fat shamers". 

To repeat, I acknowledge that larger people have a tough time in regards to the society we live in, but as nutritionists/dietitians we are there to help them and we owe it to them to be honest. What use is saying "yeah I know I'm thin and my life is easier than yours"? 

During the debate, the topic of the genetic influence on body weight continued to appear, while it was beside my original point I will address it here.Yes genetics plays a large role in a person's size. The size of that role varies. However, does that mean we all just give up and say "its the genetics"? Because if that is the case then dietetics is dead!! I don't believe that is the case, some of us have been dealt a good hand in genetics, some haven't. That doesn't mean we can't make the best with what we've got. We can still strive to be the best version of ourselves and I strongly believe that externalising ourselves to the genetically thin and fat does us all a huge disservice. 

Wayne Bradley BSc (hons) MSc PG cert

viernes, 4 de enero de 2019

Pasó la Navidad... y nos hemos pasado

Ya ha pasado la parte más complicada de las fiestas y solo nos quedan los Reyes. 

Después de las principales comidas y cenas, estos días nos hemos dado cuenta de que han pasado factura. Nos sentimos hinchados, empachados, incómodos, indigestos; sentimos que hemos puesto algo de peso y hemos bebido más de la cuenta.

Muchos tendréis la tentación de parar por la farmacia y llevaros uno de esos productos detox que te ayudan a limpiarte por dentro tras los excesos navidadeños. Pero recordad lo que hablábamos aquí sobre las dietas detox: "No existe ningún tipo de evidencia científica que pruebe la eficacia de las dietas depurativas. Nuestro cuerpo ya tiene maneras (mediante nuestro hígado, riñón y piel) de deshacerse de las toxinas y elementos que nuestro cuerpo no necesita". Vale la pena volver a leerse este otro post que escribimos después del verano sobre las dietas depurativas y otros tipos de dietas son más efectivas que una de zumos. 

En fín, entonces, ¿qué hacemos? Nos hemos saltado nuestra rutina y ¡nos encontramos mal! Lo más efectivo es volver a nuestra alimentación habitual y escuchar lo que nos pide el cuerpo. Si no tenemos tanta hambre como antes de las fiestas, no hace falta que nos forcemos a comer las 5 comidas al día que solíamos antes del 24-D ni tampoco las mismas cantidades. 

¿Cuál es la clave? Incluir verdura en todas las comidas: nos aporta un montón de vitaminas y minerales que probablemente hayamos descuidado durante las fiestas y además es rica en fibra, que nos ayudará a ir al baño e ir regulando nuestro sistema intestinal (que puede haber variado y situarse en estreñimiento o diarrea).

Muy importante: no caer en el truco de los zumos. Los zumos, ya sean naturales o comerciales, son ricos en azúcares (algo que ya hemos tomado de sobra durante las navidades); así que mejor, la fruta entera, que nos haga masticar y sacie más y por más tiempo. Y para beber, ¡agua!

¿Qué más puedes hacer? Retomar la actividad física. En las fiestas probablemente nos hemos movido menos y si solíamos ir al gimnasio, seguro que no hemos ido tan a menudo. Empezar a movernos y a sudar nos ayudará a activar nuestro cuerpo, nos subirá el ánimo y ayudará a quemar un extra de calorías. Si no te gusta ir al gimnasio, prueba a hacer actividades en casa, youtube está lleno de ideas: zumba, yoga, tablas de ejercicios, abdominales, salsa. Busca una actividad que te motive e inclúyela en tu rutina semanal al menos 3 veces a las semana 20min para luego llegar a 5 veces a la semana 30min (ya sabes que la actidad física recomendada es de al menos 150 min a la semana).

Y sobre todo, ¡no te desanimes! Si te has pasado, te has pasado, ya está. No hay nada que hacerle; ahora vuelve a tu rutina de siempre y verás como empiezas a sentirte mejor en 3-4 días.

Si quieres saber que ejercicios serían más apropiado para tí o quieres empezar el año alimentándote mejor, no dudes en pedir una cita escribiéndonos a info@gabinetederueda.es 

Para conocer más sobre los servicios que ofrecemos visita: www.gabinetederueda.es 

lunes, 15 de octubre de 2018

Diagnosis of IBS: Breath Tests


One of the many frustrating aspects of irritable bowel syndrome (IBS) is it can appear quite vague and “un-scientific” when it comes to getting a diagnosis. In today’s modern world we expect diseases to be diagnosed rapidly and efficiently, we go to the Drs, they take some blood and a few days later we have our results. With IBS on the other hand, its lots of questionnaires, symptom diaries and trial and error.
One area that does appear, on the face of it, to offer a clear yes/no answer are breath tests. But how useful are breath tests when it comes to an IBS diagnosis?


What are breath tests?


Breath tests are used to determine whether you absorb or malabsorb a particular sugar. The tests offered are usually for lactose, fructose, sorbitol and mannitol. The patient will be given a dose of one the above sugars and then the amount of hydrogen and/or methane is measured in the patient’s breath. The understanding is that any of the sugars that are not absorbed are fermented by intestinal bacteria which produce the gases hydrogen and methane. The gases are carried in the bloodstream to the lungs where they are exhaled. A cut off point is established and if the amount of exhaled gas is above that point then the patient is diagnosed as “intolerant” to that sugar.
For an individual that suspects they may have IBS these tests appear very attractive because all of the mentioned sugars are associated with the condition plus the tests promise a quick and clear result.


But…..


Sadly here comes the but. While lactose intolerance is a recognised condition and the breath test to determine it well established, the same cannot be said for fructose, sorbitol and mannitol. One issue is the lack of standardisation of the test, different centres have different cut-off points so your diagnosis may be different depending on the centre’s cut-off point not the amount of hydrogen you produced in your test.
Focussing on fructose for a second, we all have a limited capacity to absorb fructose. That means that at a large enough dose every single one of us will malabsorb fructose. A study from way back in 1986 found that 8 out 10 healthy subjects malabsrobed a 50g dose of fructose, whereas only 1 out of the 10 malabsorbed the 15g dose (1). Another study in 2014 found similar results, in a group of 16 healthy (non IBS) participants, a 40g dose of fructose was shown to distend the small bowel with water and cause IBS type symptoms even though they were not IBS sufferers (2).
This means that depending on what dose they give you could be wrongly labelled as intolerant to fructose or even given a false IBS diagnosis. What has been shown is that some people are more sensitive than others to a single dose of fructose but to label them intolerant is probably an exaggeration.
In conclusion, while the idea of a quick test and diagnosis is very attractive, especially in a condition such as IBS where patients are usually desperate for a straight answer. The lack of standardisation of the tests and the fact that we all could be diagnosed as fructose “intolerant” at the right dose means that sadly breath tests are not a reliable way to get an IBS diagnosis.

References

1.  J J Rumessen and E Gudmand-Høyer, 1986. Absorption capacity of fructose in healthy adults. Comparison with sucrose and its constituent monosaccharides.Gut. 27 (10) 1161-1168

2.  Murray, K et al. 2014. Differential effects of FODMAPs (fermentable oligo-, di-, mono-saccharides and polyols) on small and large intestinal contents in healthy subjects shown by MRI. American Journal of Gastroenterology. 109 (1) 109-110





martes, 26 de junio de 2018

10 consejos de cara al verano

Estrenando mayo, y con calorcito, ya nos empiezan a bombardear con productos para cuidar la figura; desde cremas reductoras hasta tés diuréticos, pastilla come-grasas y, sobre todo, batidos detox. 

Pero no caigas en la tentación. Si quieres estar list@ para el verano, un zumo detox no te va a ayudar, sino más bien lo contrario. Los zumos detox están llenos de azúcar (los de las frutas, que sí, son naturales, pero azúcares al fin y al cabo) y, aunque en un principio te ayuden a perder algo de líquido (ese kilo-dos kilos que vemos que baja en la primeras semanas), pronto te estancarás y recuperarás el peso perdido en cuanto dejes el batido. Son tan bonitos, tan verdes, tan de dieta...¡pero no! Haznos caso, mejor tómate las espinacas y el pepino de la forma tradicionar, es decir, masticando, que ya verás como no te cabe tanto!!

Por eso hoy hemos preparado 10 consejos para ayudarte a llegar a ese peso que te gustaría (o al menos a acercarte al él) antes de que te cojas vacaciones y te vayas a la playa. ¿Preparad@? Toma nota:
  1. Cámbiate a productos integrales: te saciarán más y te proporcionarán energía durante más tiempo. Además, se absorben más lentamente que los carbohidratos refinados y producirás menos insulina para metabolizarlos, lo que te ayudará a no acumular más grasa. 
  2. Elimina alimentos superfluos: se acabaron las galletas para desayunar o picar de la caja de bombones en la oficina. Se acabó el tomar un pincho de tortilla a media mañana con el café. Y si sales a tomar algo, mantente alejad@ de las patatas fritas y el mix de frutos secos. Y de los refrescos con azúcar! ¿¿¿Sabías que una cocacola tiene casi 40gr de azúcar??? Planifica tus comida y tus snacks incluyendo alimentos nutritivos y saciantes: tostada integral con aguacate, yogur con nueces o semillas de sésamo, fruta, un puñado de frutos secos, pan integral con requesón, etc.
  3. Deshazte del azúcar añadido: cada vez está más claro que el exceso de azúcar produce un aumento de grasa corporal (es decir, que no solo " la grasa produce grasa"). Quítatelo de los yogures, pan de molde, salsas, pan del desayuno, pavo, café. 
  4. Elimina el alcohol. Sí, sabemos que no quieres oír esto, pero cuando pases un par de semanas sin alcohol te darás cuenta de como te deshinchas. Piensa que es un sacrificio temporal y necesario. Esto no significa que renuncies a tu vida social, si no que sustituyas tu caña o vino por agua, nestea sin azúcar, o refrescos light. 
  5. Pon verdura en todas tus comidas. Como mínimo, 200gr de verduras en cada comida y cena. Las verduras te van a saciar porque contienen fibra, además de un montón de vitaminas y minerales. ¡Deben estar presentes en TODAS tus comidas!
  6. Bebe agua. Muchas veces pensamos que tenemos hambre cuando en realidad es sed y terminamos comiendo más de la cuenta. Si estás liada en el trabajo, ten una botella de 500ml cerca de la mesa y asegúrate de que te la bebes para el final de la mañana. 
  7. Camina. Todos los días, al menos 30-45 minutos sin parar, a un paso acelarado, con la espalda recta y los hombros hacia atrás. La postura es tan importante como el andar en sí, no la descuides. Irse a caminar parece algo muy sencillo, pero, si lo piensas ¿a que hay días que no has andado ni siquiera 30 minutos seguidos? Y no: "no tengo tiempo" no es una excusa válida. Si fuera fácil, lo habrías hecho hace tiempo , ¿verdad?
  8. Cardio y tonificacion: has estado desde el verano pasado sin hacer demasiado ejercicio y necesitas tonificar. No es solo perder esa grasa que nos molesta, si no que tengamos una musculatura debajo. Si no estás apuntad@ a un gimnasio, plantéatelo. Si no, trae el gimnasio a casa. En Youtube podrás encontrar mil vídeos con ejercicios, tanto cardio como de fortalecimiento para hacer en casa. Proponte encontrar tiempo 3 días a la semana y ¡pónte en forma! Enseguida verás los resultados. 
  9. Planifica tu menú semanal: si te sientas el domingo y planificas lo que vas a comer y cenar durante la semana, ahorrarás tiempo en tu día a día. No tendrás que abrir la nevera y preguntarte qué puedes cocinar hoy para no tener que tirar ese puerro que te mira como mustio. Tener un menú semanal te ayudará también a hacer la compra, con lo que no tendrás que visitar el súper a diario porque se te ha olvidado alguna cosilla.
  10.  Sigue estos consejos durante todo el año.  De esta manera, te ahorrarás quebraderos de cabeza cuando veas que empieza el calorcito y saques la ropa del verano pasado para ver si te cabe. 
Si necesitas asesoramiento y te gustaría pedir una cita, estemos encantados de atenderte y ayudarte con estos cambios. No dudes en ponerte en contacto con nosotros en info@gabinetederueda.es 

lunes, 25 de junio de 2018

Gluten Sensitivity: Does it really exist?

In previous articles we have explained the difference between coeliac disease, wheat allergy and a third condition known as Non-Coeliac Gluten Sensitivity (NCGS). To briefly recap, as the name suggests, NCGS appears to be a condition where people who are neither coeliac nor allergic to wheat still report symptoms of bloating, loose stools etc. when consuming gluten containing foods. The mechanisms behind the condition are unclear, the immune system doesn’t appear to be involved but some researchers have suggested that NCGS may be a step along the path towards coeliac disease (1). Whilst we were completing the Monash FODMAP course another possible explanation was put forward to explain why people who have no immunological response to gluten still report gastrointestinal issues when eating gluten containing foods. What was interesting was that the explanation called into question the very existence of the condition of NCGS.
In recent years gluten free eating has become very popular and lots of pseudo-conditions are attributed to gluten. Although NCGS isn’t what we would call a pseudo-condition it has been proposed that it might be part of IBS and the culprit isn’t gluten after all. 

Fructans are chains of varying length of the sugar fructose, they are universally malabsorbed because we do not have the required enzyme in our body to break the chains into smaller fructose units. This leads to the fructans passing to the large intestine where they are fermented by the resident bacteria. This fermentation and the resulting gas production is usually well tolerated by non-IBS people but people with IBS tend to be highly sensitive to the fermentation of fructans and experience painful bloating and bowel distention. Foods that contain fructans are vegetables such as onion and garlic and of course wheat.
Monash University state that there is a lack of evidence that has managed to separate the effects of gluten from fructans so it is unclear which food component they are reacting to. Therefore, they do not recognise NCGS as a condition in itself and propose that people who report problems with gluten may in fact be IBS sufferers reacting to the fructans in wheat (2).
Now, this all sounds well and good, people can now relax and realise they weren’t sensitive to gluten after all. However, the problem lies in the practicality of it all. Finding a food that contains gluten but no fructans is virtually impossible, the only one we have found so far is sourdough bread or “masa madre” as it’s known here in Spain. During the fermentation process of sourdough bread, microorganisms such as Lactobacilli feed on the fructans and reduce their content in the finished product. The end result is that people who previously thought they were gluten-sensitive could enjoy sourdough bread, providing coeliac disease has been correctly excluded.

In conclusion, it appears that there is a lack of strong evidence to declare that NCGS is a condition in itself and people who report symptoms may be in fact IBS sufferers who are particularly sensitive to fructans. Aside from wheat, people who suspect they may fall into this category also need to keep in mind, onion, garlic, leeks and chickpeas.
For any more information on IBS or the Low FODMAP diet please get in touch via info@gabinetederueda.es

References 
1. Francavilla MD, et al. 2014, Clinical, Serologic and Histologic Features of Gluten Sensitivity in Children. The Journal of Paediatrics; 164: 463-7

2. https://www.monashfodmap.com/blog/the-truth-behind-non-celiac-gluten/ 



miércoles, 16 de mayo de 2018

¡Terminamos el curso de FODMAP de la universidad Monash!


Grandes noticias!! Hemos terminado la especialización del manejo del síndrome de intestino irritable (SII) tras completar el curso de la universidad Monash titulado “La Dieta Baja en FODMAP para Síndrome de Intestino Irritable”. 

La Universidad de Monash es el pionero en el manejo y tratamiento de SII con una dieta baja en carbohidratos rápidamente fermentables que se llaman “FODMAP”. Tras completar este curso podemos ofrecer un tratamiento basado en evidencia científica para personas que tienen problemas como dolor abdominal, gases e hinchazón. 



Si quieres saber más sobre la dieta FODMAP haz clic aquí o si crees que esta dieta te ayudaría escribanos en info@gabinetederueda.es