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miércoles, 12 de junio de 2019

El eje intestino-cerebro


La relación entre el intestino y el cerebro es algo que se está investigando en la actualidad, pero hemos sabido “desde siempre” que hay una relación entre estas dos partes. ¿Habéis conocido a alguien que cuando está de exámenes se le suelten las tripas? ¿Quizás has sentido alguna vez “mariposas en el estómago”? ¿O has tenido “el estómago cerrado” antes de una entrevista?
Las personas que padecen síndrome del intestino irritable tienden a tener digestiones pesadas, se sienten muy hinchados y son más susceptibles a padecer diarrea o estreñimiento. Estas personas también tienden a padecer más ansiedad y depresión que la media. Cuando el intestino está irritado, puede hacer nuestra vida de lo más desagradable. Y puede ocasionar una micro-inflamación del intestino, que tengamos mala flora intestinal o incluso intolerancias alimentarias. 


Es muy frustrante para estos pacientes ya que, al no haber pruebas, se les considera hipocondríacos o exagerados. El estrés es uno de los desencadenantes más conocidos y aceptados hasta el momento. 
Una de las teorías sobre el funcionamiento del eje cerebro-intestino bajo estrés es ésta: las circunstancias estresantes producen un ambiente más propicio para el desarrollo de ciertas bacterias (bacterias que en períodos de estrés no están o están en menos cantidad). Esto significa que, incluso cuando la situación estresante llega a su fin, podríamos seguir sufriendo los efectos de este cambio en la flora intestinal.

Quizás esto influirá a nivel cerebral la próxima vez que tengamos que hablar en público, y nuestro cerebro recordará lo que le pasó al intestino y lo mal que nos sentimos aquella vez. De hecho, un estudio hecho en dos especies distintas de ratones, una más tímida y la otra más atrevida, demostró que intercambiando la microbiota entre las cepas, su comportamiento también varió. La cepa normalmente más tímida se volvió más atrevida y viceversa. 

¿Puede regular hasta cierto punto nuestro comportamiento nuestra microbiota?

jueves, 30 de mayo de 2019

Nueva legislación sobre el pan

¡Albricias! 

Tenemos una nueva normativa sobre la calidad del #pan, aprobada en el consejo de ministros hace un par de semanas. 👏👏👏👏 

¿Y qué significa esto? Pues que ya no vamos a tener que ser detectives🕵️‍♂️ cuando vayamos a comprar pan y que, por irónico que parezca, cuando en la etiqueta ponga "pan integral", el pan ¡estará hecho con harina integral 100%! 


Hasta ahora, no había un % mínimo para llamarse integral 🙈, con los que panes con 0% harina integral podían llamarse integrales. 


También van a ampliar el IVA reducido del "pan común" a panes elaborados con otras harinas distintas a las de trigo, como los elaborados con harinas integrales, con salvados o bajo contenido en sal que solían tener un 10% de IVA.

Además los "panes multicereales" ahora van a tener que tener un 10% mínimo del cereal en cuestión mencionado en la etiqueta y al menos elaborado con 3 harinas diferentes. Otro cambio es que si compramos por ejemplo, "pan de #espelta", ese pan deberá contener al menos un 50% de espelta, se acabaron esos panes de X, con un 1% de X. 


Hay otros cambios de los que ya hablaremos en nuestro blog próximamente.


jueves, 28 de marzo de 2019

La comida no es medicina ¡y tenemos que dejar de llamarla de esa manera!

Este es otro de los artículos en inglés, compartidos desde Build Up Dietitians, cuyo original podéis encontrar aquí

Me ha parecido muy acertada la forma en la que han expuesto la información, así que espero que lo disfrutéis tanto como yo. Aquí va la traducción. 

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Se supone que Hipócrates dijo: "Que la comida sea tu medicina y la medicina sea tu comida". No estoy de acuerdo. La comida no es medicina. Tampoco es un medicamento o un reemplazo de la profesión. 

Continuamente escucho a gente decirme: "Pero Dylan, tienes diabetes tipo 1 y un doctorado en ciencias de la nutrición humana. Seguramente sabes que la comida tiene un gran impacto en la salud?" Sí, lo sé. Pero eso no convierte a los alimentos en medicina. 

La máxima (¡tan conocida!) de Hipócrates es probablemente una cita errónea - una que mucha gente tiene interés en seguir promoviendo. Con demasiada frecuencia, personas sin ningún tipo escrúpulo usan esta frase para vender chorradas, como la última dieta detox de moda. También es utilizado con frecuencia por personas de renombre que intentan promover la importancia de dietas saludables, pero éstos deben dejar de usarla para que no se les confundan con curanderos o timadores. 

¿Qué tiene de malo pensar en la comida como medicina? Pues que así hacemos un flaco favor tanto a la comida como a la medicina.

La comida es mucho más que medicina. La comida está intrínsecamente relacionada con las interacciones humanas y la comunidad. La comida es cultura, amor y alegría. Medicalizar la comida le quita todos estos aspectos positivos. Tener una relación saludable con la comida es esencial para el bienestar de una persona, pero no porque tenga propiedades medicinales. 

La comida no es solo un combustible, es más que nutrientes y no la consumimos simplemente para reducir el riesgo de sufrir enfermedades. Considerar los alimentos como medicamentos puede llevarnos a obsesionarnos con la ingesta de macronutrientes, a divinizar o demonizar injustamente a ciertos alimentos, convirtiendo alimentarnos en un proceso triste y estresante. 

Las personas tienden a sobrevalorar el impacto inmediato de lo que están comiendo HOY, piensan que un "súper alimento" puede tener beneficios instantáneos, mientras que subestiman que una dieta es lo que consumen durante toda sus vida. Cambiar a una nueva dieta durante una semana no revertirá toda una vida de malos hábitos alimenticios. Ese cambio debe mantenerse en el tiempo para tener un efecto significativo. 

Lo que comemos en el presente tiene una pequeña y sutil influencia en nuestra salud, que se vuelve poderosa al afectarnos a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, la dieta es solo uno de los muchos factores que influyen en nuestra salud. El medio ambiente, la actividad física y la genética también juegan un papel importante.

Por último, la gente que está completamente sana también necesita comer, por lo que la comida NO es medicina. La medicina es la práctica de mantener la salud y prevenir y tratar las enfermedades. Hago uso de la medicina cada día para mantenerme con vida. Podría comer los alimentos más sanos del mundo, pero sin la medicina, moriría de igual manera. La medicina moderna es increíble y estoy vivo y soy capaz de estar escribiendo esto que lees simplemente porque es ¡es increíble! (me siento especialmente agradecido a Frederick Banting y a Charles Best, los inventores de la insulina). 

Vivimos más que nunca y esto es gran parte debido a la salud pública y a la medicina moderna. Cuando Hipócrates supuestamente dijo que la comida es medicina, la mayoría dela gente que enfermaba de algo serio, se moría. En la Grecia antigua no sabían lo que eran las bacterias y los virus y mucha gente pensaba que las enfermedades eran castigo de los dioses. Aunque ese concepto ya está obsoleto, la filosofía de "la comida es la medicina" nos devuelve a la mentalidad de la enfermedad como castigo. Si te pones malo, es que debe saber comido los alimentos equivocados. 

Las personas que están enfermas no necesitan ese extra que culpabilidad. La noción de "comida es medicina" puede ser dañina de otra manera. A veces hay personas que renuncian a los tratamientos médicos que salvan vidas en favor de "terapias alternativas", como la dieta de los zumos y similares para curar el cáncer, por ejemplo. 

Cada vez que veo una historia sobre alguien que elige un tratamiento cuya base son alimentos o suplementos dietético, en vez de la medicina moderna, culpo a la máxima "deja que la comida sea tu medicina". La pseudociencia y la charlatanería adoran esta filosofía de "la comida es una medicina" porque les ayuda a vender sus suplementos nutricionales, libros sobre dietas y sesiones de terapia. Esta razón es suficiente para que dejemos de citar erróneamente a Hipócrates. 

La comida es comida, la medicina es medicina, y ambas son increíbles.

jueves, 17 de enero de 2019

5 simples datos sobre química que todos deberían entender antes de hablar de ciencia


Éste es un artículo original de The Logic of Science. Me ha parecido tan bien explicado, tan fácil de entender, que he decidido traducirlo para que estuviera disponible para los lectores que hablan español. El artículo original lo encontraréis aquí, y la verdad es que en general los artículos de ese blog son buenísimos. Lo encontré gracias a Build Up Dietitians en este post, grupo que posiblemente ya conozcáis ya que divulgamos artículos estupendos y basados en la evidencia científica. 

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Una de las cosas más ridículas sobre el movimiento anti-ciencia es la cantidad de argumentos que están basados una falta de conocimiento de química a nivel de educación secundaria. 


Estos datos químicos son tan elementales y fundamentales para la ciencia que los argumentos de los anti-científicos solo pueden describirse como ignorancia voluntaria.



Estos hechos de la química son tan elementales y fundamentales para la ciencia que las posiciones de los anti-científicos solo pueden describirse como ignorancia deliberada, y estos argumentos demuestran una vez más que a pesar de todas las afirmaciones de ser "pensadores libres", los anti-científicos no son nada más que negadores de la ciencia desinformados (o malinformados). Por lo tanto, en este artículo, voy a explicar 5 datos rudimentarios sobre química que debes entender antes de que estés siquiera cualificado para tomar una decisión sobre medicamentos, vacunas, alimentos, etc.
 
1. Todo está formado por elementos químicos

Parece un concepto sencillo, pero muchas personas parecen tener problemas con ésto, así que vamos a aclararlo: toda la materia está formada por elementos químicos (excluyendo las partículas subatómicas). Tú mismo estás formado enteramente por sustancias químicas. Toda la comida (incluso la orgánica) está formada por sustancias químicas. Los remedios a base de plantas están formados por sustancias químicas, etc. Así que, cuando alguien dice algo como “Yo no uso vacunas porque no quiero que inyecten sustancias químicas en mi hijo”, demuestran cómo de desinformados están, y puedes estar absolutamente seguro de que no saben de lo que están hablando, ya que toda la materia está formada por sustancias químicas.
 
Un estilo de vida “sin sustancias químicas” es completamente imposible. Solo puedes sobrevivir sin elementos químicos durante uno o dos minutos, ya que te ahogarías por la falta de oxígeno. Ahora mismo estás respirando dióxido (también conocido como oxígeno) y tu cuerpo está usando esta sustancia química como receptor de electrones para un proceso conocido como respiración celular. Este proceso coge los carbohidratos como la glucosa (que es una sustancia química) de tus alimentos y los descompone para liberar dióxido de carbono (una sustancia química), agua (también una sustancia química) y energía almacenada en las moléculas de adenosina trifosfato (ATP) (sustancias químicas también), y es el ATP el que da energía a tu cuerpo. Este proceso también involucra numerosas enzimas y receptores de electrones, como acetil coenzima A y nicotina adenina dinucleótido (NADH), todos los cuales son sustancias químicas. ¿Ves a donde quiero llegar? Tú mismo eres una máquina bioquímica y cada cosa que haces es impulsada por reacciones químicas dentro de tu cuerpo. Incluso solo leer este artículo está causando varias reacciones químicas dentro de tu sistema nervioso que te están permitiendo procesar la información. Así que no hay razón para temer a las sustancias químicas. Tú y todo lo demás en este planeta estáis formados por sustancias químicas y morirías rápidamente sin ellos.

También vale la pena señalar que la longitud del nombre de un producto químico no indica cómo de tóxico es. Internet está lleno de tácticas para crear miedo y de alarmismo sobre los productos químicos con nombres que suenan terroríficos. Por ejemplo, Vani Hari (también conocida como The Food Babe) es famosa por proclamar que no debes comer nada que no puedas pronunciar o deletrear. Evidentemente esto es absurdo. Por ejemplo, considera los siguientes químicos: retinal, cianocobalamina, ácido ascórbico y colecalciferol. Después de haber enseñado biología en la universidad y haber escuchado a mis estudiantes destrozar palabras científicas, puedo afirmar con seguridad que habría una gran cantidad de personas a las que pronunciarlas les costaría trabajo, y muchas de ellas probablemente se asustarían con cosas como el ácido ascórbico, que suena como si fuera mala para ti. En realidad, son simplemente los nombres químicos de las vitaminas A, B, C y D. Del mismo modo, todos los seres vivos contienen ADN y, como resultado, prácticamente todos los alimentos contienen ADN, pero el ADN se llama en realidad ácido desoxirribonucleico. Nuevamente, es un nombre largo y difícil de pronunciar, y suena mal porque es un ácido, pero es esencial para la vida y está en casi todos los alimentos. Es ingenuo e infantil basar tu dieta o tus creencias en medicina en tu capacidad de pronunciación.

2. La dosis hace el veneno

No existe una sustancia química tóxica, solo hay dosis tóxicas. Permíteme que te lo diga una vez más: prácticamente todos los productos químicos son seguros en una dosis suficientemente baja, y esencialmente todos los productos químicos son tóxicos en una dosis suficientemente alta.  

Este es un hecho fundamental que las personas del movimiento anti-ciencia ignoran rutinariamente. Vani Hari es conocida por rechazar esto al hacer afirmaciones como: "simplemente no hay un nivel aceptable de ingesta para ningún producto químico, nunca". 

La realidad es bastante diferente. Por ejemplo, todos los que están leyendo este artículo  ahora mismo tienen mercurio, arsénico, cianuro, formaldehído, aluminio, plomo y una gran cantidad de otros químicos "tóxicos" en su cuerpo. Además, tendrías esos productos químicos incluso si hubieras pasado toda tu vida a cientos de kilómetros de cualquier otra persona, comiendo únicamente alimentos orgánicos que tú mismo cultivaste, y sin haber usado nunca productos farmacéuticos o vacunas, etc. Estos son productos químicos que normalmente se encuentran en nuestro medio ambiente y que asimilamos  a través de nuestra comida, agua, etc. Algunos de estos (como el formaldehído) incluso son producidos por nuestros cuerpos. Incluso químicos radioactivos como el uranio están a menudo presentes. Así que obviamente hay niveles seguros de químicos "tóxicos" ya que todos nosotros los tenemos en nuestro cuerpo de forma normal. De la manera contraria, los productos químicos "seguros", como el agua, son tóxicos en dosis suficientemente altas. De hecho, existe gente que ha tenido una sobredosis de agua. Para ser claros, no se ahogaron, sobredosificaron. El agua es realmente peligrosa para tu cuerpo a niveles suficientemente altos.

Esto es extremadamente importante. Ningún producto químico es completamente seguro o completamente peligroso. Por lo que, la próxima vez que alguien intente asustarte con lo de “las sustancias químicas" en tu comida, medicamentos, vacunas, detergentes, etc., pídele dos datos:

¿Cuál es la dosis tóxica en humanos?
¿Cuál es la dosis en el producto en cuestión?


Estos dos datos son cruciales para evaluar la seguridad del producto. Simplemente no se puede saber si ese químico es peligroso sin saber la dosis en el producto y la dosis a la que se vuelve tóxico. Por lo que, si tu amigo, bloguero, etc. no puede responder a esas dos preguntas, entonces ha mostrado inequívocamente que no ha hecho sus deberes y que no sabe de qué está hablando; por lo tanto, no debes escucharle. De hecho, una gran cantidad de argumentos en contra de la ciencia se desmoronan cuando te das cuenta de que la dosis produce el veneno. Por ejemplo, todos sin duda hemos escuchado a las personas hablar sobre las "toxinas" en las vacunas, pero la realidad es que los productos químicos supuestamente tóxicos en las vacunas están presentes en dosis completamente seguras y, por lo tanto, son totalmente seguros.


3. No existe ninguna diferencia entre las versiones “natural” y “sintética “de una sustancia química.

Con frecuencia escucho a la gente decir que los químicos “sintéticos” (es decir, aquellos creados en un laboratorio) no son tan buenos como los “naturales”. En realidad ésto es un malentendido de LITERALMENTE el concepto más fundamental de la química. La unidad más básica de la materia es el átomo (una vez más, excluyendo las partículas subatómicas) y hay varios tipos distintos de átomos, conocidos como elementos. Combinamos estos elementos para constituir diferentes moléculas y la combinación de estos elementos establece las propiedades de estas moléculas. El proceso por el cual estos procesos se combinan es completa y totalmente irrelevante en términos de cómo se comporta finalmente esa molécula.  

Por ejemplo, el agua (también conocido por monóxido de dihidrógeno) consta de tres átomos: 2 hidrógenos y 1 oxígeno (el hidrógeno y el oxígeno son ambos elementos). Hay literalmente miles de reacciones químicas diferentes que producirán agua. En otras palabras, podemos hacer agua de miles de formas diferentes, pero el agua siempre se comporta exactamente de la misma manera, no importa cómo se forme, porque siempre estará formada por los mismos tres átomos. Es decir, que dado un vial de agua pura, no hay un químico en el mundo que pueda decirte cómo se produjo esa agua, porque sería completamente idéntica a todas las demás aguas del planeta. Por lo tanto, mientras la estructura química sea la misma, no importa si la sustancia química se extrajo de una planta o se sintetizó en un laboratorio.
 
4.   Las sustancias químicas “naturales” no son automáticamente buenas ni las “artificiales” malas. 

A menudo me encuentro con personas que afirman estar de acuerdo con todo lo que he dicho hasta ahora, pero siguen insistiendo en que los químicos "artificiales" (también conocidos como químicos que simplemente no se encuentran en la naturaleza) son malos para nosotros y no deben consumirse ni inyectarse. , etc. Ésto presenta varios problemas críticos. En primer lugar, recuerda que todos los productos químicos son peligrosos a dosis suficientemente altas y seguros a dosis suficientemente bajas. Eso es cierto tanto para los productos químicos artificiales como para los productos químicos naturales. Segundo, esta afirmación no es más que la falacia de la naturaleza. La naturaleza está llena de productos químicos como el cianuro y el arsénico que son peligrosos a cualquier dosis que no sea muy baja, por lo que no hay razón para pensar que la "naturalidad" de un producto químico es un indicador de su estado saludable.

Además, recuerde que los productos químicos no son más que disposiciones de elementos. No hay absolutamente ninguna razón para pensar que la naturaleza haya producido todas las mejores combinaciones o disposiciones o que seamos incapaces de hacer una combinación que sea segura o incluso mejor que la que produjo la naturaleza. 

Constantemente escucho a la gente decir que no podemos mejorar a la naturaleza, pero es una afirmación completamente absurda e insostenible, y desafiaría a cualquiera a que me ofrezca un silogismo lógico que lo respalde. Piensa en esto un minuto, considera que deberían evitarse los productos químicos artificiales e intenta defender esta posición. Pregúntate a ti mismo por qué piensas eso. ¿Me puede dar alguna razón para pensar que son malas, además de simplemente porque no son naturales (lo que acabamos de establecer es una falacia)?


5.   Las propiedades de un producto químico están determinadas por los otros productos químicos a los que está unido.

Los compuestos químicos se fabrican combinando diferentes elementos o incluso moléculas y el producto final puede no comportarse de la misma manera que todas sus partes individuales. El cloruro de sodio es un ejemplo clásico de este concepto. El sodio es extremadamente reactivo y literalmente explotará si entra en contacto con el agua; el cloro es muy tóxico a cualquier dosis que no sea una dosis extremadamente baja. Sin embargo, cuando los combinamos obtenemos cloruro de sodio, mejor conocido como sal de mesa. 

Ten en cuenta que la sal de mesa no tiene las propiedades del sodio o del cloro. No explota cuando entra en contacto con el agua y no te envenenas con cloro al tomarlo, sin importar cuánto tomes. La combinación de estos dos elementos ha cambiado sus propiedades y sería absurdo decir que "la sal es peligrosa porque contiene sodio". El sodio en la sal ya no se comporta como el sodio porque está unido al cloro. Por lo tanto, cuando escuches una afirmación de que algo contiene un químico peligroso, asegúrate de que esa sustancia química no esté ligada a algo que la haga segura.  El timerosal en las vacunas es un excelente ejemplo de lo poco que los anti-científicos realmente entienden sobre la química. 

Sin ninguna duda habrás escuchado que las vacunas son peligrosas porque contienen mercurio y que el mercurio es tóxico. Ignorando el hecho de que en la actualidad solo ciertos tipos de vacunas contra la gripe contienen mercurio y el hecho de que el mercurio está presente en dosis muy bajas, existe otro problema grave aquí. El mercurio en las vacunas se encuentra en una forma conocida como timerosal. El timerosal es mercurio unido a un grupo etilo, por lo que es etilmercurio. El mercurio que causa el envenenamiento (es decir, la forma que se acumula en los mariscos) es el mercurio unido a un grupo metilo (es decir, metil mercurio). El etil y el metil mercurio no son lo mismo. No se comportan de la misma manera. Al igual que las propiedades del sodio fueron cambiadas por el cloro, las propiedades del mercurio fueron cambiadas por el grupo etilo. Afirmar que "el mercurio es peligroso y las vacunas contienen mercurio, por lo tanto, las vacunas son peligrosas" no es diferente de afirmar que "el sodio es peligroso y la sal contiene sodio, por lo tanto, la sal es peligrosa".