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jueves, 17 de enero de 2019

5 simples datos sobre química que todos deberían entender antes de hablar de ciencia


Éste es un artículo original de The Logic of Science. Me ha parecido tan bien explicado, tan fácil de entender, que he decidido traducirlo para que estuviera disponible para los lectores que hablan español. El artículo original lo encontraréis aquí, y la verdad es que en general los artículos de ese blog son buenísimos. Lo encontré gracias a Build Up Dietitians en este post, grupo que posiblemente ya conozcáis ya que divulgamos artículos estupendos y basados en la evidencia científica. 

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Una de las cosas más ridículas sobre el movimiento anti-ciencia es la cantidad de argumentos que están basados una falta de conocimiento de química a nivel de educación secundaria. 


Estos datos químicos son tan elementales y fundamentales para la ciencia que los argumentos de los anti-científicos solo pueden describirse como ignorancia voluntaria.



Estos hechos de la química son tan elementales y fundamentales para la ciencia que las posiciones de los anti-científicos solo pueden describirse como ignorancia deliberada, y estos argumentos demuestran una vez más que a pesar de todas las afirmaciones de ser "pensadores libres", los anti-científicos no son nada más que negadores de la ciencia desinformados (o malinformados). Por lo tanto, en este artículo, voy a explicar 5 datos rudimentarios sobre química que debes entender antes de que estés siquiera cualificado para tomar una decisión sobre medicamentos, vacunas, alimentos, etc.
 
1. Todo está formado por elementos químicos

Parece un concepto sencillo, pero muchas personas parecen tener problemas con ésto, así que vamos a aclararlo: toda la materia está formada por elementos químicos (excluyendo las partículas subatómicas). Tú mismo estás formado enteramente por sustancias químicas. Toda la comida (incluso la orgánica) está formada por sustancias químicas. Los remedios a base de plantas están formados por sustancias químicas, etc. Así que, cuando alguien dice algo como “Yo no uso vacunas porque no quiero que inyecten sustancias químicas en mi hijo”, demuestran cómo de desinformados están, y puedes estar absolutamente seguro de que no saben de lo que están hablando, ya que toda la materia está formada por sustancias químicas.
 
Un estilo de vida “sin sustancias químicas” es completamente imposible. Solo puedes sobrevivir sin elementos químicos durante uno o dos minutos, ya que te ahogarías por la falta de oxígeno. Ahora mismo estás respirando dióxido (también conocido como oxígeno) y tu cuerpo está usando esta sustancia química como receptor de electrones para un proceso conocido como respiración celular. Este proceso coge los carbohidratos como la glucosa (que es una sustancia química) de tus alimentos y los descompone para liberar dióxido de carbono (una sustancia química), agua (también una sustancia química) y energía almacenada en las moléculas de adenosina trifosfato (ATP) (sustancias químicas también), y es el ATP el que da energía a tu cuerpo. Este proceso también involucra numerosas enzimas y receptores de electrones, como acetil coenzima A y nicotina adenina dinucleótido (NADH), todos los cuales son sustancias químicas. ¿Ves a donde quiero llegar? Tú mismo eres una máquina bioquímica y cada cosa que haces es impulsada por reacciones químicas dentro de tu cuerpo. Incluso solo leer este artículo está causando varias reacciones químicas dentro de tu sistema nervioso que te están permitiendo procesar la información. Así que no hay razón para temer a las sustancias químicas. Tú y todo lo demás en este planeta estáis formados por sustancias químicas y morirías rápidamente sin ellos.

También vale la pena señalar que la longitud del nombre de un producto químico no indica cómo de tóxico es. Internet está lleno de tácticas para crear miedo y de alarmismo sobre los productos químicos con nombres que suenan terroríficos. Por ejemplo, Vani Hari (también conocida como The Food Babe) es famosa por proclamar que no debes comer nada que no puedas pronunciar o deletrear. Evidentemente esto es absurdo. Por ejemplo, considera los siguientes químicos: retinal, cianocobalamina, ácido ascórbico y colecalciferol. Después de haber enseñado biología en la universidad y haber escuchado a mis estudiantes destrozar palabras científicas, puedo afirmar con seguridad que habría una gran cantidad de personas a las que pronunciarlas les costaría trabajo, y muchas de ellas probablemente se asustarían con cosas como el ácido ascórbico, que suena como si fuera mala para ti. En realidad, son simplemente los nombres químicos de las vitaminas A, B, C y D. Del mismo modo, todos los seres vivos contienen ADN y, como resultado, prácticamente todos los alimentos contienen ADN, pero el ADN se llama en realidad ácido desoxirribonucleico. Nuevamente, es un nombre largo y difícil de pronunciar, y suena mal porque es un ácido, pero es esencial para la vida y está en casi todos los alimentos. Es ingenuo e infantil basar tu dieta o tus creencias en medicina en tu capacidad de pronunciación.

2. La dosis hace el veneno

No existe una sustancia química tóxica, solo hay dosis tóxicas. Permíteme que te lo diga una vez más: prácticamente todos los productos químicos son seguros en una dosis suficientemente baja, y esencialmente todos los productos químicos son tóxicos en una dosis suficientemente alta.  

Este es un hecho fundamental que las personas del movimiento anti-ciencia ignoran rutinariamente. Vani Hari es conocida por rechazar esto al hacer afirmaciones como: "simplemente no hay un nivel aceptable de ingesta para ningún producto químico, nunca". 

La realidad es bastante diferente. Por ejemplo, todos los que están leyendo este artículo  ahora mismo tienen mercurio, arsénico, cianuro, formaldehído, aluminio, plomo y una gran cantidad de otros químicos "tóxicos" en su cuerpo. Además, tendrías esos productos químicos incluso si hubieras pasado toda tu vida a cientos de kilómetros de cualquier otra persona, comiendo únicamente alimentos orgánicos que tú mismo cultivaste, y sin haber usado nunca productos farmacéuticos o vacunas, etc. Estos son productos químicos que normalmente se encuentran en nuestro medio ambiente y que asimilamos  a través de nuestra comida, agua, etc. Algunos de estos (como el formaldehído) incluso son producidos por nuestros cuerpos. Incluso químicos radioactivos como el uranio están a menudo presentes. Así que obviamente hay niveles seguros de químicos "tóxicos" ya que todos nosotros los tenemos en nuestro cuerpo de forma normal. De la manera contraria, los productos químicos "seguros", como el agua, son tóxicos en dosis suficientemente altas. De hecho, existe gente que ha tenido una sobredosis de agua. Para ser claros, no se ahogaron, sobredosificaron. El agua es realmente peligrosa para tu cuerpo a niveles suficientemente altos.

Esto es extremadamente importante. Ningún producto químico es completamente seguro o completamente peligroso. Por lo que, la próxima vez que alguien intente asustarte con lo de “las sustancias químicas" en tu comida, medicamentos, vacunas, detergentes, etc., pídele dos datos:

¿Cuál es la dosis tóxica en humanos?
¿Cuál es la dosis en el producto en cuestión?


Estos dos datos son cruciales para evaluar la seguridad del producto. Simplemente no se puede saber si ese químico es peligroso sin saber la dosis en el producto y la dosis a la que se vuelve tóxico. Por lo que, si tu amigo, bloguero, etc. no puede responder a esas dos preguntas, entonces ha mostrado inequívocamente que no ha hecho sus deberes y que no sabe de qué está hablando; por lo tanto, no debes escucharle. De hecho, una gran cantidad de argumentos en contra de la ciencia se desmoronan cuando te das cuenta de que la dosis produce el veneno. Por ejemplo, todos sin duda hemos escuchado a las personas hablar sobre las "toxinas" en las vacunas, pero la realidad es que los productos químicos supuestamente tóxicos en las vacunas están presentes en dosis completamente seguras y, por lo tanto, son totalmente seguros.


3. No existe ninguna diferencia entre las versiones “natural” y “sintética “de una sustancia química.

Con frecuencia escucho a la gente decir que los químicos “sintéticos” (es decir, aquellos creados en un laboratorio) no son tan buenos como los “naturales”. En realidad ésto es un malentendido de LITERALMENTE el concepto más fundamental de la química. La unidad más básica de la materia es el átomo (una vez más, excluyendo las partículas subatómicas) y hay varios tipos distintos de átomos, conocidos como elementos. Combinamos estos elementos para constituir diferentes moléculas y la combinación de estos elementos establece las propiedades de estas moléculas. El proceso por el cual estos procesos se combinan es completa y totalmente irrelevante en términos de cómo se comporta finalmente esa molécula.  

Por ejemplo, el agua (también conocido por monóxido de dihidrógeno) consta de tres átomos: 2 hidrógenos y 1 oxígeno (el hidrógeno y el oxígeno son ambos elementos). Hay literalmente miles de reacciones químicas diferentes que producirán agua. En otras palabras, podemos hacer agua de miles de formas diferentes, pero el agua siempre se comporta exactamente de la misma manera, no importa cómo se forme, porque siempre estará formada por los mismos tres átomos. Es decir, que dado un vial de agua pura, no hay un químico en el mundo que pueda decirte cómo se produjo esa agua, porque sería completamente idéntica a todas las demás aguas del planeta. Por lo tanto, mientras la estructura química sea la misma, no importa si la sustancia química se extrajo de una planta o se sintetizó en un laboratorio.
 
4.   Las sustancias químicas “naturales” no son automáticamente buenas ni las “artificiales” malas. 

A menudo me encuentro con personas que afirman estar de acuerdo con todo lo que he dicho hasta ahora, pero siguen insistiendo en que los químicos "artificiales" (también conocidos como químicos que simplemente no se encuentran en la naturaleza) son malos para nosotros y no deben consumirse ni inyectarse. , etc. Ésto presenta varios problemas críticos. En primer lugar, recuerda que todos los productos químicos son peligrosos a dosis suficientemente altas y seguros a dosis suficientemente bajas. Eso es cierto tanto para los productos químicos artificiales como para los productos químicos naturales. Segundo, esta afirmación no es más que la falacia de la naturaleza. La naturaleza está llena de productos químicos como el cianuro y el arsénico que son peligrosos a cualquier dosis que no sea muy baja, por lo que no hay razón para pensar que la "naturalidad" de un producto químico es un indicador de su estado saludable.

Además, recuerde que los productos químicos no son más que disposiciones de elementos. No hay absolutamente ninguna razón para pensar que la naturaleza haya producido todas las mejores combinaciones o disposiciones o que seamos incapaces de hacer una combinación que sea segura o incluso mejor que la que produjo la naturaleza. 

Constantemente escucho a la gente decir que no podemos mejorar a la naturaleza, pero es una afirmación completamente absurda e insostenible, y desafiaría a cualquiera a que me ofrezca un silogismo lógico que lo respalde. Piensa en esto un minuto, considera que deberían evitarse los productos químicos artificiales e intenta defender esta posición. Pregúntate a ti mismo por qué piensas eso. ¿Me puede dar alguna razón para pensar que son malas, además de simplemente porque no son naturales (lo que acabamos de establecer es una falacia)?


5.   Las propiedades de un producto químico están determinadas por los otros productos químicos a los que está unido.

Los compuestos químicos se fabrican combinando diferentes elementos o incluso moléculas y el producto final puede no comportarse de la misma manera que todas sus partes individuales. El cloruro de sodio es un ejemplo clásico de este concepto. El sodio es extremadamente reactivo y literalmente explotará si entra en contacto con el agua; el cloro es muy tóxico a cualquier dosis que no sea una dosis extremadamente baja. Sin embargo, cuando los combinamos obtenemos cloruro de sodio, mejor conocido como sal de mesa. 

Ten en cuenta que la sal de mesa no tiene las propiedades del sodio o del cloro. No explota cuando entra en contacto con el agua y no te envenenas con cloro al tomarlo, sin importar cuánto tomes. La combinación de estos dos elementos ha cambiado sus propiedades y sería absurdo decir que "la sal es peligrosa porque contiene sodio". El sodio en la sal ya no se comporta como el sodio porque está unido al cloro. Por lo tanto, cuando escuches una afirmación de que algo contiene un químico peligroso, asegúrate de que esa sustancia química no esté ligada a algo que la haga segura.  El timerosal en las vacunas es un excelente ejemplo de lo poco que los anti-científicos realmente entienden sobre la química. 

Sin ninguna duda habrás escuchado que las vacunas son peligrosas porque contienen mercurio y que el mercurio es tóxico. Ignorando el hecho de que en la actualidad solo ciertos tipos de vacunas contra la gripe contienen mercurio y el hecho de que el mercurio está presente en dosis muy bajas, existe otro problema grave aquí. El mercurio en las vacunas se encuentra en una forma conocida como timerosal. El timerosal es mercurio unido a un grupo etilo, por lo que es etilmercurio. El mercurio que causa el envenenamiento (es decir, la forma que se acumula en los mariscos) es el mercurio unido a un grupo metilo (es decir, metil mercurio). El etil y el metil mercurio no son lo mismo. No se comportan de la misma manera. Al igual que las propiedades del sodio fueron cambiadas por el cloro, las propiedades del mercurio fueron cambiadas por el grupo etilo. Afirmar que "el mercurio es peligroso y las vacunas contienen mercurio, por lo tanto, las vacunas son peligrosas" no es diferente de afirmar que "el sodio es peligroso y la sal contiene sodio, por lo tanto, la sal es peligrosa".

viernes, 4 de enero de 2019

Pasó la Navidad... y nos hemos pasado

Ya ha pasado la parte más complicada de las fiestas y solo nos quedan los Reyes. 

Después de las principales comidas y cenas, estos días nos hemos dado cuenta de que han pasado factura. Nos sentimos hinchados, empachados, incómodos, indigestos; sentimos que hemos puesto algo de peso y hemos bebido más de la cuenta.

Muchos tendréis la tentación de parar por la farmacia y llevaros uno de esos productos detox que te ayudan a limpiarte por dentro tras los excesos navidadeños. Pero recordad lo que hablábamos aquí sobre las dietas detox: "No existe ningún tipo de evidencia científica que pruebe la eficacia de las dietas depurativas. Nuestro cuerpo ya tiene maneras (mediante nuestro hígado, riñón y piel) de deshacerse de las toxinas y elementos que nuestro cuerpo no necesita". Vale la pena volver a leerse este otro post que escribimos después del verano sobre las dietas depurativas y otros tipos de dietas son más efectivas que una de zumos. 

En fín, entonces, ¿qué hacemos? Nos hemos saltado nuestra rutina y ¡nos encontramos mal! Lo más efectivo es volver a nuestra alimentación habitual y escuchar lo que nos pide el cuerpo. Si no tenemos tanta hambre como antes de las fiestas, no hace falta que nos forcemos a comer las 5 comidas al día que solíamos antes del 24-D ni tampoco las mismas cantidades. 

¿Cuál es la clave? Incluir verdura en todas las comidas: nos aporta un montón de vitaminas y minerales que probablemente hayamos descuidado durante las fiestas y además es rica en fibra, que nos ayudará a ir al baño e ir regulando nuestro sistema intestinal (que puede haber variado y situarse en estreñimiento o diarrea).

Muy importante: no caer en el truco de los zumos. Los zumos, ya sean naturales o comerciales, son ricos en azúcares (algo que ya hemos tomado de sobra durante las navidades); así que mejor, la fruta entera, que nos haga masticar y sacie más y por más tiempo. Y para beber, ¡agua!

¿Qué más puedes hacer? Retomar la actividad física. En las fiestas probablemente nos hemos movido menos y si solíamos ir al gimnasio, seguro que no hemos ido tan a menudo. Empezar a movernos y a sudar nos ayudará a activar nuestro cuerpo, nos subirá el ánimo y ayudará a quemar un extra de calorías. Si no te gusta ir al gimnasio, prueba a hacer actividades en casa, youtube está lleno de ideas: zumba, yoga, tablas de ejercicios, abdominales, salsa. Busca una actividad que te motive e inclúyela en tu rutina semanal al menos 3 veces a las semana 20min para luego llegar a 5 veces a la semana 30min (ya sabes que la actidad física recomendada es de al menos 150 min a la semana).

Y sobre todo, ¡no te desanimes! Si te has pasado, te has pasado, ya está. No hay nada que hacerle; ahora vuelve a tu rutina de siempre y verás como empiezas a sentirte mejor en 3-4 días.

Si quieres saber que ejercicios serían más apropiado para tí o quieres empezar el año alimentándote mejor, no dudes en pedir una cita escribiéndonos a info@gabinetederueda.es 

Para conocer más sobre los servicios que ofrecemos visita: www.gabinetederueda.es 

martes, 11 de diciembre de 2018

lunes, 3 de diciembre de 2018

Pan integral que no es integral

Mi Dieta Cojea nos trae un vídeo informativo sobre los panes integrales, que parece mentira que en España nos vendan un pan integral con 0% de harina integral.

Aitor nos enumera las claves: ➡️ Hay que mirar en el etiquetado que la mayoría de ingredientes sea harina integral o de grano entero. ➡️ No dejarnos llevar por menciones "multicereal" o "semillas" ➡️ Preguntar por la ficha técnica y el proceso de fermentación ➡️Cerciorarnos de la calidad de la mención masa madre, ya que a día de hoy la normativa no exige una cantidad mínima, ni unas horas concretas de fermentación.

Cómo podréis deducir, a día de hoy el consumidor sigue muy desprotegido ante el pan integral, de ahí qué obtener uno de calidad sea todo un reto.

Vídeo de la intervención ayer en Ya es mediodía de Telecinco.

viernes, 26 de octubre de 2018

Por qué no debes estresarte con la compra

Hoy os traemos un artículo muy interesante que hemos leído aquí. Está escrito por la dietista registrada Rebecca Scritchfield. El link al artículo original lo tenéis justo encima, os dejo aquí un resumen extenso en español.

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Todos hemos experimentado alguna vez el ser cuestionados o avergonzados por nuestras elecciones en comida "No te vas a comer eso, ¿verdad?" o "Creo que comer de esta manera es lo correcto", como hubiera una forma incorrecta de comer. Como dietista registrada, me encanta ayudar a las personas a disipar esas presiones sociales poco saludables. 

En una conversación reciente, una amiga mía estaba llorando por lo mucho que había subido el precio de su carro de la compra: "Sé que es 'mejor' comer alimentos orgánicos, ¡pero no puedo continuar gastanto tanto!". He escuchado estas preocupaciones de la boca de amigos, familiares y clientes durante muchos años, ¡y ni siquiera es cierto! Los cultivos orgánicos no son más nutritivos (1), ni siquiera están libres de pesticidas. Lo que importa más para tu salud es que obtengas suficientes (2) frutas y verduras, no de dónde vienen ni cómo se empaquetan. El sufrimiento de mi amiga nace de un dilema social: la moralización de los alimentos. 

Cuando la comida adquiere un valor moral, se llena de prejuicios: la comida no solo es mala, la gente que la come también es mala.Los prejuicios asociados a los alimentos pueden crear un temor tan fuerte a lo que comemos que una persona arriesga su salud física y emocional. Se ha demostrado que el estrés crónico que pueden causar estas situaciones (3) está asociado con mala salud, probablemente más que los mismos alimentos que las personas sienten vergüenza de comer.  

En lugar de preocuparnos por lo que los demás piensan de nosotros, ¿qué pasaría si seguimos un enfoque diferente, basado en hechos que nos permitieron tomar las decisiones que más nos convengan? Por ejemplo, el tema de los OGM es un tema que a menudo influye en las opiniones de los que nos rodean. Siempre que me preguntan sobre los OGM, lo primero que hago es aclarar qué son exactamente los OGM. A día de hoy todavía existe mucha confusión sobre lo que realmente son e incluso en la literatura científica me he encontrado con innumerables descripciones que se contradicen. 

Para simplificar las cosas, aquí está mi definición: los OGM representan un método de producción de semillas que lo hace más eficiente, preciso y seguro para potenciar los rasgos beneficiosos en los cultivos que los humanos han estado modificando durante siglos. Los OGM y los métodos de agricultura sostenible que habilitan los cultivos OGM son muy interesantes. Como madre de dos niñas, me importa mucho la buena nutrición y el bienestar de mi familia y más allá de mi interés profesional, quería verificar los hechos por mí misma. Una vez revisé la información que ofrecen fuentes como la Asociación Médica Americana, la Unión Europea y la Academia Nacional de Ciencia, llegué a la misma conclusión que prácticamente todas las instituciones científicas y médicas: que los cultivos cultivados con OGM son igualmente nutritivos que los convencionales u orgánicos. 

Éste es solo un ejemplo de cómo tener acceso a la información puede ser útil para tomar decisiones que se ajusten a las necesidades y preferencias de tu familia. Además, los agricultores que eligen los métodos de cultivo de OGM pueden usar menos pesticidas ¡la agricultura transgénica ha reducido el uso de pesticidas en un 37% a nivel mundial! (4)

Sin embargo, muchas personas aún creen que no pueden comer de manera saludable y sostenible si compran alimentos cultivados con métodos de OGM. Cuando hablo con los clientes acerca de esto, se sorprenden al escuchar que, además de producir cultivos nutritivos, la OGM puede ser beneficiosa para el medio ambiente.  Comer de acuerdo con los estándares actuales de pureza en los alimentos puede agotar la cuenta bancaria de cualquier persona. 

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Aunque los cultivos GMO aún no estén extendidos en Europa y los alimentos transgénicos no hayan llegado a nuestros supermercados tal cual (sí que tenemos trazas o pequeños porcentajes de materias primas OGM en alimentos envasados), no dudo que veremos ese día dentro de pocos años. Y eso no debe asustarnos.
 
1. https://www.youtube.com/watch?v=k9p2jXhYRCk&feature=youtu.be
2. http://www.safefruitsandveggies.com/
3. https://www.apa.org/helpcenter/stress.aspx
4. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0111629

miércoles, 24 de octubre de 2018

El Instituto flamenco nos trae una nueva pirámide saludable

Desde el Instituto Flamenco de Vida Saludable nos traen una nueva idea de pirámide saludable, traducida por Sinazucar.org.
 
Para aquellos interesados, al final pongo el pdf con la info en inglés y el artículo de Juan Revenga que se ha hecho eco desde hallazgo y el enlace a la foto/pdf traducido al español por SinAzucar.org.

¿Cómo seguir la pirámide?

Fuente: SinAzucar.org
  • Come, en proporción, más alimentos derivados de plantas que de animales.
  • Evita la comida ultraprocesada tanto como te sea posible.
  • No malgastes la comida.
¿Qué es mejor comer?
  1. Convierte los alimentos derivados de plantas la base de cada comida. Come una gran variedad de verduras, frutas, alimentos integrales y legumbres. Acompáñalos de pequeñas cantidades de nueves, semillas y aceites vegetales.
  2. Limita tu ingesta de productos animales. No hay necesidad de eliminar completamente la carne, el queso u otros productos de tu menú. Pero sí que debes reducir la cantidad.  
  3. Bebe agua. Es la mejor bebida cuando tienes sed. 
  4. Evita los ultraprocesados: caramelos, chuches, galletas, patatas fritas, refrescos, vino, cerveza. ¿Qué están buenos?  Quizás. Pero los comemos por placer. Estos productos contienen montones de harinas refinadas, azúcar, grasa, sal y alcohol.
  5. Varía tu dieta, que no sea aburrida.
  6.  Come en un horario regular y acompañado
  7. Come conscientemente y con moderación
  8. Transforma tu ambiente. Cambia tu entorno para que la elección saludable esté frente a ti. Por ejemplo, deja la fruta visible en la cocina y no tengas dulces ni galletas en el coche o en la de oficina.
  9. Poco a poco. No todo va a cambiar en un día, tienes que ir poco a poco pero siempre mantener tus metas en la cabeza.
  10. Disfruta lo que comes!!
 
https://juanrevenga.com/2017/10/una-nueva-y-buena-forma-de-reinterpretar-una-piramide-de-los-alimentos/ 

https://www.gezondleven.be/files/voeding/Healthy-Living-2017-Food-Triangle.pdf
https://www.gezondleven.be/files/voeding/Healthy-Living-2017-Food-Triangle-en-PA-Triangle-how-and-why.pdf

Foto traducida por SinAzucar.org, que se puede descargar desde su Dropbox https://www.dropbox.com/s/u1pduwfmxj860pt/trianguloNutricion.pdf

lunes, 15 de octubre de 2018

Diagnosis of IBS: Breath Tests


One of the many frustrating aspects of irritable bowel syndrome (IBS) is it can appear quite vague and “un-scientific” when it comes to getting a diagnosis. In today’s modern world we expect diseases to be diagnosed rapidly and efficiently, we go to the Drs, they take some blood and a few days later we have our results. With IBS on the other hand, its lots of questionnaires, symptom diaries and trial and error.
One area that does appear, on the face of it, to offer a clear yes/no answer are breath tests. But how useful are breath tests when it comes to an IBS diagnosis?


What are breath tests?


Breath tests are used to determine whether you absorb or malabsorb a particular sugar. The tests offered are usually for lactose, fructose, sorbitol and mannitol. The patient will be given a dose of one the above sugars and then the amount of hydrogen and/or methane is measured in the patient’s breath. The understanding is that any of the sugars that are not absorbed are fermented by intestinal bacteria which produce the gases hydrogen and methane. The gases are carried in the bloodstream to the lungs where they are exhaled. A cut off point is established and if the amount of exhaled gas is above that point then the patient is diagnosed as “intolerant” to that sugar.
For an individual that suspects they may have IBS these tests appear very attractive because all of the mentioned sugars are associated with the condition plus the tests promise a quick and clear result.


But…..


Sadly here comes the but. While lactose intolerance is a recognised condition and the breath test to determine it well established, the same cannot be said for fructose, sorbitol and mannitol. One issue is the lack of standardisation of the test, different centres have different cut-off points so your diagnosis may be different depending on the centre’s cut-off point not the amount of hydrogen you produced in your test.
Focussing on fructose for a second, we all have a limited capacity to absorb fructose. That means that at a large enough dose every single one of us will malabsorb fructose. A study from way back in 1986 found that 8 out 10 healthy subjects malabsrobed a 50g dose of fructose, whereas only 1 out of the 10 malabsorbed the 15g dose (1). Another study in 2014 found similar results, in a group of 16 healthy (non IBS) participants, a 40g dose of fructose was shown to distend the small bowel with water and cause IBS type symptoms even though they were not IBS sufferers (2).
This means that depending on what dose they give you could be wrongly labelled as intolerant to fructose or even given a false IBS diagnosis. What has been shown is that some people are more sensitive than others to a single dose of fructose but to label them intolerant is probably an exaggeration.
In conclusion, while the idea of a quick test and diagnosis is very attractive, especially in a condition such as IBS where patients are usually desperate for a straight answer. The lack of standardisation of the tests and the fact that we all could be diagnosed as fructose “intolerant” at the right dose means that sadly breath tests are not a reliable way to get an IBS diagnosis.

References

1.  J J Rumessen and E Gudmand-Høyer, 1986. Absorption capacity of fructose in healthy adults. Comparison with sucrose and its constituent monosaccharides.Gut. 27 (10) 1161-1168

2.  Murray, K et al. 2014. Differential effects of FODMAPs (fermentable oligo-, di-, mono-saccharides and polyols) on small and large intestinal contents in healthy subjects shown by MRI. American Journal of Gastroenterology. 109 (1) 109-110





jueves, 11 de octubre de 2018

Alimentos transgénicos

Los alimentos y piensos vienen, como sabemos, de plantas y animales cultivados y criados por humanos durante varios miles de años. Con el tiempo, los seres humanos seleccionamos aquellas especies con las características más deseables para la producción de las siguientes generaciones de alimentos y piensos. Éste fue, por ejemplo, el caso de las plantas con una mayor resistencia a las determinadas condiciones, enfermedades o que proporcionaban un mayor rendimiento (1). 
Fuente berkeley.edu

Estas características deseables aparecieron a través de variaciones naturales en la composición genética de esas plantas y animales. Observa en la foto la diferencia entre el maíz salvaje y el seleccionado por el hombre. En los últimos tiempos, se ha hecho posible modificar la composición genética de células y organismos vivos utilizando técnicas de biotecnología. El material genético se modifica artificialmente para darle una nueva propiedad (por ejemplo, la resistencia de una planta a una enfermedad, un insecto o una sequía; la tolerancia de una planta a un herbicida, la mejora de la calidad nutricional de un alimento, el aumento del rendimiento) (1).

Estos organismos se denominan "organismos modificados genéticamente" (OMG). Los alimentos y piensos que contienen o están compuestos por dichos OGM, o que se producen a partir de OGM, se denominan "alimentos o piensos modificados genéticamente (GM)" (1).  

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria es la encargada de evaluar la seguridad de estos OMG antes de que se puedan usar como pienso, como alimento o como cultivo. Aunque hablaremos en otro momento de la seguridad y sostenibilidad de los OGM, hoy nos trae aquí algo mucho más simple y menos polémico: las etiquetas. 

Para empezar hay que tener en cuenta que sólo hay una serie de cultivos autorizados en EUROPA para consumo humano y piensos. Éstos son el maíz, el algodón, la soja, semillas oleaginosas, y remolacha azucarera (aquí podéis buscar en el buscador los alimentos que os preocupen http://ec.europa.eu/food/dyna/gm_register/index_en.cfm). Estos cultivos de OGM son resistentes a determinados insectos, herbicidas o plagas. Cualquier producto con ingredientes transgénicos debe ponerlo en su etiqueta. Sólo se admite una tolerancia de 0,9% para cubrir la posible contaminación accidental, por causas no intencionadas. La legislación también establece un sistema de trazabilidad, de forma que las plantas OGM se procesen y transporten de forma separada y con documentación que las acompañe e identifique (2). 

Una vez sabido ésto, como consumidores debemos estar atentos a las etiquetas ya que muchas marcas pueden llegar a aprovecharse, como está pasando en EEUU,  sobre todo cuando los productos están destinados a bebés y niños pequeños y utilizan estrategias para llenar de culpabilidad y miedo a padres responsables “¿Sabes qué das de comer a tus hijos? ¡No alimentes con veneno a tu bebé!”.  


Por poner ejemplo, sal transgénica – la sal no tiene genes ¡ops!. O los purés de NESTLÉ Frutas Variadas SIN Organismos Genéticamente Modificados (O.G.M.) cuyos ingredientes son manzana, plátano, pera, albaricoque, naranja, piña, uva y zumo de limón. Ninguno de estos productos tiene un cultivo transgénico porque como hemos dicho en Europa tenemos maíz, el algodón, la soja, semillas oleaginosas, y remolacha azucarera. Es decir, que se aprovechan de miedos y desconocimiento y te venden un producto "SIN", normalemente mucho más caro, haciéndote creer que estás comprando algo más sano, cuando en muchos casos no es así. 

Si prefieres no consumir productos transgénicos por la razón que sea, busca aquellos de producción ecológica, pero debes saber que hasta el momento el uso de transgénicos ha demostrado ser completamente seguro para los humanos. Recordemos que los productos ecológicos SI contienen pesticidas como azufre, sulfato de magnesio, otros insecticidas extraídos de plantas etc (3). Que estos pesticidas vengan “de plantas”, no significa que sean más sanos que los sintéticos. Medicamentos como el Taxol, agente quimoterápico, tienen un principio activo que se extrae de plantas; el principio activo de la aspirina procede de la corteza de sauce, e incluso los corticoides tienen orígenes animales y vegetales. 
 

Aquí dejo las referencias y próximamente publicaremos un artículo sobre OGM, glifosato y Monsanto.  


Referencias

  1. European Commission. https://ec.europa.eu/food/plant/gmo_en 
  2. OCU https://www.ocu.org/alimentacion/seguridad-alimentaria/informe/ogm-respondemos-a-sus-preguntas500144/como-puedo-saber-si-un-alimento-contiene-og
  3. Reglamento (CE) nº 889/2008 de la Comisión, de 5 de septiembre de 2008, por el que se establecen disposiciones de aplicación del Reglamento (CE) nº 834/2007 del Consejo sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos, con respecto a la producción ecológica, su etiquetado y su control. https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=DOUE-L-2008-81848