viernes, 26 de octubre de 2018

Por qué no debes estresarte con la compra

Hoy os traemos un artículo muy interesante que hemos leído aquí. Está escrito por la dietista registrada Rebecca Scritchfield. El link al artículo original lo tenéis justo encima, os dejo aquí un resumen extenso en español.

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Todos hemos experimentado alguna vez el ser cuestionados o avergonzados por nuestras elecciones en comida "No te vas a comer eso, ¿verdad?" o "Creo que comer de esta manera es lo correcto", como hubiera una forma incorrecta de comer. Como dietista registrada, me encanta ayudar a las personas a disipar esas presiones sociales poco saludables. 

En una conversación reciente, una amiga mía estaba llorando por lo mucho que había subido el precio de su carro de la compra: "Sé que es 'mejor' comer alimentos orgánicos, ¡pero no puedo continuar gastanto tanto!". He escuchado estas preocupaciones de la boca de amigos, familiares y clientes durante muchos años, ¡y ni siquiera es cierto! Los cultivos orgánicos no son más nutritivos (1), ni siquiera están libres de pesticidas. Lo que importa más para tu salud es que obtengas suficientes (2) frutas y verduras, no de dónde vienen ni cómo se empaquetan. El sufrimiento de mi amiga nace de un dilema social: la moralización de los alimentos. 

Cuando la comida adquiere un valor moral, se llena de prejuicios: la comida no solo es mala, la gente que la come también es mala.Los prejuicios asociados a los alimentos pueden crear un temor tan fuerte a lo que comemos que una persona arriesga su salud física y emocional. Se ha demostrado que el estrés crónico que pueden causar estas situaciones (3) está asociado con mala salud, probablemente más que los mismos alimentos que las personas sienten vergüenza de comer.  

En lugar de preocuparnos por lo que los demás piensan de nosotros, ¿qué pasaría si seguimos un enfoque diferente, basado en hechos que nos permitieron tomar las decisiones que más nos convengan? Por ejemplo, el tema de los OGM es un tema que a menudo influye en las opiniones de los que nos rodean. Siempre que me preguntan sobre los OGM, lo primero que hago es aclarar qué son exactamente los OGM. A día de hoy todavía existe mucha confusión sobre lo que realmente son e incluso en la literatura científica me he encontrado con innumerables descripciones que se contradicen. 

Para simplificar las cosas, aquí está mi definición: los OGM representan un método de producción de semillas que lo hace más eficiente, preciso y seguro para potenciar los rasgos beneficiosos en los cultivos que los humanos han estado modificando durante siglos. Los OGM y los métodos de agricultura sostenible que habilitan los cultivos OGM son muy interesantes. Como madre de dos niñas, me importa mucho la buena nutrición y el bienestar de mi familia y más allá de mi interés profesional, quería verificar los hechos por mí misma. Una vez revisé la información que ofrecen fuentes como la Asociación Médica Americana, la Unión Europea y la Academia Nacional de Ciencia, llegué a la misma conclusión que prácticamente todas las instituciones científicas y médicas: que los cultivos cultivados con OGM son igualmente nutritivos que los convencionales u orgánicos. 

Éste es solo un ejemplo de cómo tener acceso a la información puede ser útil para tomar decisiones que se ajusten a las necesidades y preferencias de tu familia. Además, los agricultores que eligen los métodos de cultivo de OGM pueden usar menos pesticidas ¡la agricultura transgénica ha reducido el uso de pesticidas en un 37% a nivel mundial! (4)

Sin embargo, muchas personas aún creen que no pueden comer de manera saludable y sostenible si compran alimentos cultivados con métodos de OGM. Cuando hablo con los clientes acerca de esto, se sorprenden al escuchar que, además de producir cultivos nutritivos, la OGM puede ser beneficiosa para el medio ambiente.  Comer de acuerdo con los estándares actuales de pureza en los alimentos puede agotar la cuenta bancaria de cualquier persona. 

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Aunque los cultivos GMO aún no estén extendidos en Europa y los alimentos transgénicos no hayan llegado a nuestros supermercados tal cual (sí que tenemos trazas o pequeños porcentajes de materias primas OGM en alimentos envasados), no dudo que veremos ese día dentro de pocos años. Y eso no debe asustarnos.
 
1. https://www.youtube.com/watch?v=k9p2jXhYRCk&feature=youtu.be
2. http://www.safefruitsandveggies.com/
3. https://www.apa.org/helpcenter/stress.aspx
4. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0111629

miércoles, 24 de octubre de 2018

El Instituto flamenco nos trae una nueva pirámide saludable

Desde el Instituto Flamenco de Vida Saludable nos traen una nueva idea de pirámide saludable, traducida por Sinazucar.org.
 
Para aquellos interesados, al final pongo el pdf con la info en inglés y el artículo de Juan Revenga que se ha hecho eco desde hallazgo y el enlace a la foto/pdf traducido al español por SinAzucar.org.

¿Cómo seguir la pirámide?

Fuente: SinAzucar.org
  • Come, en proporción, más alimentos derivados de plantas que de animales.
  • Evita la comida ultraprocesada tanto como te sea posible.
  • No malgastes la comida.
¿Qué es mejor comer?
  1. Convierte los alimentos derivados de plantas la base de cada comida. Come una gran variedad de verduras, frutas, alimentos integrales y legumbres. Acompáñalos de pequeñas cantidades de nueves, semillas y aceites vegetales.
  2. Limita tu ingesta de productos animales. No hay necesidad de eliminar completamente la carne, el queso u otros productos de tu menú. Pero sí que debes reducir la cantidad.  
  3. Bebe agua. Es la mejor bebida cuando tienes sed. 
  4. Evita los ultraprocesados: caramelos, chuches, galletas, patatas fritas, refrescos, vino, cerveza. ¿Qué están buenos?  Quizás. Pero los comemos por placer. Estos productos contienen montones de harinas refinadas, azúcar, grasa, sal y alcohol.
  5. Varía tu dieta, que no sea aburrida.
  6.  Come en un horario regular y acompañado
  7. Come conscientemente y con moderación
  8. Transforma tu ambiente. Cambia tu entorno para que la elección saludable esté frente a ti. Por ejemplo, deja la fruta visible en la cocina y no tengas dulces ni galletas en el coche o en la de oficina.
  9. Poco a poco. No todo va a cambiar en un día, tienes que ir poco a poco pero siempre mantener tus metas en la cabeza.
  10. Disfruta lo que comes!!
 
https://juanrevenga.com/2017/10/una-nueva-y-buena-forma-de-reinterpretar-una-piramide-de-los-alimentos/ 

https://www.gezondleven.be/files/voeding/Healthy-Living-2017-Food-Triangle.pdf
https://www.gezondleven.be/files/voeding/Healthy-Living-2017-Food-Triangle-en-PA-Triangle-how-and-why.pdf

Foto traducida por SinAzucar.org, que se puede descargar desde su Dropbox https://www.dropbox.com/s/u1pduwfmxj860pt/trianguloNutricion.pdf

lunes, 15 de octubre de 2018

Diagnosis of IBS: Breath Tests


One of the many frustrating aspects of irritable bowel syndrome (IBS) is it can appear quite vague and “un-scientific” when it comes to getting a diagnosis. In today’s modern world we expect diseases to be diagnosed rapidly and efficiently, we go to the Drs, they take some blood and a few days later we have our results. With IBS on the other hand, its lots of questionnaires, symptom diaries and trial and error.
One area that does appear, on the face of it, to offer a clear yes/no answer are breath tests. But how useful are breath tests when it comes to an IBS diagnosis?


What are breath tests?


Breath tests are used to determine whether you absorb or malabsorb a particular sugar. The tests offered are usually for lactose, fructose, sorbitol and mannitol. The patient will be given a dose of one the above sugars and then the amount of hydrogen and/or methane is measured in the patient’s breath. The understanding is that any of the sugars that are not absorbed are fermented by intestinal bacteria which produce the gases hydrogen and methane. The gases are carried in the bloodstream to the lungs where they are exhaled. A cut off point is established and if the amount of exhaled gas is above that point then the patient is diagnosed as “intolerant” to that sugar.
For an individual that suspects they may have IBS these tests appear very attractive because all of the mentioned sugars are associated with the condition plus the tests promise a quick and clear result.


But…..


Sadly here comes the but. While lactose intolerance is a recognised condition and the breath test to determine it well established, the same cannot be said for fructose, sorbitol and mannitol. One issue is the lack of standardisation of the test, different centres have different cut-off points so your diagnosis may be different depending on the centre’s cut-off point not the amount of hydrogen you produced in your test.
Focussing on fructose for a second, we all have a limited capacity to absorb fructose. That means that at a large enough dose every single one of us will malabsorb fructose. A study from way back in 1986 found that 8 out 10 healthy subjects malabsrobed a 50g dose of fructose, whereas only 1 out of the 10 malabsorbed the 15g dose (1). Another study in 2014 found similar results, in a group of 16 healthy (non IBS) participants, a 40g dose of fructose was shown to distend the small bowel with water and cause IBS type symptoms even though they were not IBS sufferers (2).
This means that depending on what dose they give you could be wrongly labelled as intolerant to fructose or even given a false IBS diagnosis. What has been shown is that some people are more sensitive than others to a single dose of fructose but to label them intolerant is probably an exaggeration.
In conclusion, while the idea of a quick test and diagnosis is very attractive, especially in a condition such as IBS where patients are usually desperate for a straight answer. The lack of standardisation of the tests and the fact that we all could be diagnosed as fructose “intolerant” at the right dose means that sadly breath tests are not a reliable way to get an IBS diagnosis.

References

1.  J J Rumessen and E Gudmand-Høyer, 1986. Absorption capacity of fructose in healthy adults. Comparison with sucrose and its constituent monosaccharides.Gut. 27 (10) 1161-1168

2.  Murray, K et al. 2014. Differential effects of FODMAPs (fermentable oligo-, di-, mono-saccharides and polyols) on small and large intestinal contents in healthy subjects shown by MRI. American Journal of Gastroenterology. 109 (1) 109-110





jueves, 11 de octubre de 2018

Alimentos transgénicos

Los alimentos y piensos vienen, como sabemos, de plantas y animales cultivados y criados por humanos durante varios miles de años. Con el tiempo, los seres humanos seleccionamos aquellas especies con las características más deseables para la producción de las siguientes generaciones de alimentos y piensos. Éste fue, por ejemplo, el caso de las plantas con una mayor resistencia a las determinadas condiciones, enfermedades o que proporcionaban un mayor rendimiento (1). 
Fuente berkeley.edu

Estas características deseables aparecieron a través de variaciones naturales en la composición genética de esas plantas y animales. Observa en la foto la diferencia entre el maíz salvaje y el seleccionado por el hombre. En los últimos tiempos, se ha hecho posible modificar la composición genética de células y organismos vivos utilizando técnicas de biotecnología. El material genético se modifica artificialmente para darle una nueva propiedad (por ejemplo, la resistencia de una planta a una enfermedad, un insecto o una sequía; la tolerancia de una planta a un herbicida, la mejora de la calidad nutricional de un alimento, el aumento del rendimiento) (1).

Estos organismos se denominan "organismos modificados genéticamente" (OMG). Los alimentos y piensos que contienen o están compuestos por dichos OGM, o que se producen a partir de OGM, se denominan "alimentos o piensos modificados genéticamente (GM)" (1).  

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria es la encargada de evaluar la seguridad de estos OMG antes de que se puedan usar como pienso, como alimento o como cultivo. Aunque hablaremos en otro momento de la seguridad y sostenibilidad de los OGM, hoy nos trae aquí algo mucho más simple y menos polémico: las etiquetas. 

Para empezar hay que tener en cuenta que sólo hay una serie de cultivos autorizados en EUROPA para consumo humano y piensos. Éstos son el maíz, el algodón, la soja, semillas oleaginosas, y remolacha azucarera (aquí podéis buscar en el buscador los alimentos que os preocupen http://ec.europa.eu/food/dyna/gm_register/index_en.cfm). Estos cultivos de OGM son resistentes a determinados insectos, herbicidas o plagas. Cualquier producto con ingredientes transgénicos debe ponerlo en su etiqueta. Sólo se admite una tolerancia de 0,9% para cubrir la posible contaminación accidental, por causas no intencionadas. La legislación también establece un sistema de trazabilidad, de forma que las plantas OGM se procesen y transporten de forma separada y con documentación que las acompañe e identifique (2). 

Una vez sabido ésto, como consumidores debemos estar atentos a las etiquetas ya que muchas marcas pueden llegar a aprovecharse, como está pasando en EEUU,  sobre todo cuando los productos están destinados a bebés y niños pequeños y utilizan estrategias para llenar de culpabilidad y miedo a padres responsables “¿Sabes qué das de comer a tus hijos? ¡No alimentes con veneno a tu bebé!”.  


Por poner ejemplo, sal transgénica – la sal no tiene genes ¡ops!. O los purés de NESTLÉ Frutas Variadas SIN Organismos Genéticamente Modificados (O.G.M.) cuyos ingredientes son manzana, plátano, pera, albaricoque, naranja, piña, uva y zumo de limón. Ninguno de estos productos tiene un cultivo transgénico porque como hemos dicho en Europa tenemos maíz, el algodón, la soja, semillas oleaginosas, y remolacha azucarera. Es decir, que se aprovechan de miedos y desconocimiento y te venden un producto "SIN", normalemente mucho más caro, haciéndote creer que estás comprando algo más sano, cuando en muchos casos no es así. 

Si prefieres no consumir productos transgénicos por la razón que sea, busca aquellos de producción ecológica, pero debes saber que hasta el momento el uso de transgénicos ha demostrado ser completamente seguro para los humanos. Recordemos que los productos ecológicos SI contienen pesticidas como azufre, sulfato de magnesio, otros insecticidas extraídos de plantas etc (3). Que estos pesticidas vengan “de plantas”, no significa que sean más sanos que los sintéticos. Medicamentos como el Taxol, agente quimoterápico, tienen un principio activo que se extrae de plantas; el principio activo de la aspirina procede de la corteza de sauce, e incluso los corticoides tienen orígenes animales y vegetales. 
 

Aquí dejo las referencias y próximamente publicaremos un artículo sobre OGM, glifosato y Monsanto.  


Referencias

  1. European Commission. https://ec.europa.eu/food/plant/gmo_en 
  2. OCU https://www.ocu.org/alimentacion/seguridad-alimentaria/informe/ogm-respondemos-a-sus-preguntas500144/como-puedo-saber-si-un-alimento-contiene-og
  3. Reglamento (CE) nº 889/2008 de la Comisión, de 5 de septiembre de 2008, por el que se establecen disposiciones de aplicación del Reglamento (CE) nº 834/2007 del Consejo sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos, con respecto a la producción ecológica, su etiquetado y su control. https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=DOUE-L-2008-81848